Ver un robot operando con precisión milimétrica ya no es una escena de ciencia ficción; sino una realidad cada vez más presente que transforma hospitales y clínicas en todo el mundo. Esta técnica no sólo redefine la precisión quirúrgica, sino que se ha convertido en el aliado estratégico más potente para médicos y pacientes.
Sus brazos articulados y visión 3D de alta definición lo convierten en una extensión poderosa y precisa para las habilidades del cirujano. Concretamente, se trata de una revolución al interior de los pabellones quirúrgicos, ya que eleva los estándares en procedimientos complejos, mejorando significativamente la recuperación y calidad de vida de los pacientes.
“Por ejemplo, para hacer procedimientos oncológicos de alta complejidad en cavidades difíciles, estrechas o profundas, la cirugía robótica es el estándar a nivel mundial. Permite maximizar los beneficios de la cirugía mínimamente invasiva, ofreciendo un mejor control del cáncer mediante la precisión milimétrica en cada incisión”, explica Macarena Torres, líder de la unidad de cirugía robótica en Surmedical.
El crecimiento de esta técnica toma fuerza en Chile, por lo que surgen mitos y dudas que es fundamental despejar para entender cómo la robótica está democratizando la salud de alta complejidad.
El aliado, no el sustituto: desmontando mitos
1.- El robot no es el cirujano, es su mejor herramienta. Si bien el término “robot” puede sugerir autonomía e independencia, en el pabellón estas plataformas son esclavas, es decir, no operan por sí solas ni toman decisiones médico-quirúrgicas. Lo que significa que no realizan ninguna acción o intervención sin la manipulación directa del cirujano a través de la consola. A diferencia de otros sectores donde la robótica ha reemplazado ciertos trabajos, en cirugía actúa como una herramienta de alta precisión, no como un sustituto.
2.- A mayor tecnología, mayor la especialización. “El robot viene a reemplazar al cirujano” es la duda que se plantea en pasillos hospitalarios. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Un programa de robótica es una especialidad que requiere una nueva curva de aprendizaje no solo para el cirujano sino para todo el staff. Es un incremento en el conocimiento que alimenta experiencias, nutre roles y profundiza la formación de profesionales. Además de la etapa previa y multidisciplinaria de capacitaciones, cada procedimiento requiere la participación de un equipo médico altamente capacitado: enfermeros, técnicos de esterilización, arsenaleros, anestesistas, primeros asistentes, administrativos, entre otros. Por lo tanto, la robótica no desplaza al personal de la salud; las especializa y profesionaliza, generando nuevas oportunidades de crecimiento y atrayendo más capital humano al sector.
3.- ¿Un lujo o una inversión en salud pública? Un hospital debe garantizar que contar con la mejor alternativa de tratamiento quirúrgico para un paciente oncológico no sea un lujo. Esto significa establecer un estándar de clase mundial para el manejo de enfermedades complejas como el cáncer. De esta manera, se logra equiparar cada vez más las oportunidades de acceso al tipo de procedimientos que reciben los pacientes.
4.- ¿Es una técnica nueva y experimental? No, la cirugía robótica cuenta con más de dos décadas de uso clínico en el mundo y ha sido ampliamente validada por estudios internacionales en diversas especialidades médicas. Los sistemas robóticos están certificados, regulados por organismos sanitarios y manipulados exclusivamente por equipos altamente capacitados y especializados.
“Aclarar estos mitos no solo nos permite avanzar, sino también acelerar la adopción de una tecnología que ya está transformando la práctica quirúrgica a nivel global. La cirugía robótica no es el futuro, es el presente: una herramienta concreta para elevar los estándares de la medicina, optimizar resultados clínicos y avanzar hacia una atención más equitativa. El verdadero desafío hoy es cómo logramos que este estándar llegue a más pacientes, en más lugares, independiente de su contexto. Ese es el camino para impactar de forma real la calidad de vida y, a corto plazo, contribuir a disminuir las listas de espera. La cirugía robótica ya es una realidad consolidada en el mundo, y Chile no puede quedarse atrás”, recalca Torres.